OPINION: La ideología de la destrucción y sus reflejos en las familias

POR DR. OCTAVIO FÉLIZ VIDAL 

Se expanden como pólvora las falsas informaciones acerca de las vacunas en algunos países desarrollados. 

Esta situación está provocando brotes y muertes por sarampión en Europa, Estados Unidos y Filipinas. 
 
Irresponsablemente y con informaciones pseudocientíficas, crean temores para que los padres no vacunen a sus hijos.

La bondad del cannabis o marihuana se promociona como si fuera una droga sin peligro o que es medicinal. Varios estados americanos y otros países la han legalizado. Pero sus defensores no dicen que es la droga de inicio la mayoría de las veces. 

Es una droga que causa graves daños al cerebro adolescente y más por los altos contenidos de THC que tienen las últimas variedades de la planta modificada. 

 Recientes estudios señalan mayor frecuencia de brotes psicóticos en adolescentes que la consumen habitualmente.

Los grupos LGBT hacen ideología, crean y promueven restricciones legales a las libertades religiosas y de expresión de laicos y creyentes. Se convierten en derechos civiles, como dijo un eminente psiquiatra americano, situaciones de salud mental como los transgéneros que no aceptan su género biológicamente asignado. 

Se adoctrina en edades precoces a los niños y niñas para cambiar su identidad y orientación sexual a través de mensajes subliminales y explícitos en muñequitos, juegos y películas.

Hay una ideología de la destrucción planteada que mueve a los jóvenes a disfrutar la vida sin pensar en los riesgos. 

Las familias reciben los impactos y hasta los Estados como son los problemas de salud pública que han creado los grupos antivacunas y los miles de jóvenes y adultos que mueren por sobredosis de drogas fuertes y analgésicos opioides lo que afecta la salud en países desarrollados.

En países subdesarrollados crecen los adictos y delitos relacionados con el tráfico y violencia conjunta. 

El relativismo moral, el que nada es nada, todo está permitido, el derecho a una individualidad egoísta llena de hedonismo: crea situaciones complejas en lo social y familiar. 

La corrupción que agrava la pobreza en la sociedad, la impunidad y la existencia de grupos con mucho poder que quieren cambiar los valores tradicionales de nuestros países, nos ponen en una situación con cambios en el valor de la vida. 

La facilidad con que los delincuentes le arrebatan la vida a alguien por dinero porque ellos tienen el derecho a vivir en el placer, sin importar los medios.

La familia debe ser un espacio seguro para nuestros hijos y una fuente para mejorar a nuestra sociedad. Una sociedad más justa, equitativa, con acceso a la salud, menos corrupción, más empatía y menos autodestructiva.

Fuente: El Faro del Sur

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